COCHES
Prueba

Skoda acelera con el Rapid

  • ¿Sus argumentos? Precio, diseño y un enorme maletero de 550 litros

Hoy ha caído en manos de nuestra redacción la llave del Skoda Rapid. Este modelo, que lleva mes y medio en nuestro mercado, es la primera pista de hacia dónde se dirige Skoda como fabricante. Y lo es porque, igual que el Citigo, les permite abrir un nuevo frente ampliando su gama en un segmento de volumen y porque estrena el nuevo estilo de la marca checa, especialmente en su exterior.

Skoda entra con él en escena en otra encarnizada lucha, la de las berlinas compactas. Esta categoría sigue amplificando su alcance tanto desde arriba (Premium) como desde abajo y es entre las que han abanderado la llamada compra inteligente donde el Rapid encuentra su sitio. No estamos diciendo que sea un coche sólo de precio, pero sí que uno de sus argumentos de peso es éste: desde 11.990 euros Plan PIVE incluido.

Uno de esos atractivos extra es su aspecto. La marca checa vive una etapa de reafirmación de su personalidad dentro del Grupo VAG y si bien el Citigo adelantó por dónde iban los tiros, el Rapid es el primer producto con este nuevo sello más fresco, claro y en cierta medida minimalista. Todo parte del nuevo logotipo Skoda que da pie a la nueva parrilla con un fino junquillo cromado y baldas verticales.

La calandra y los nuevos faros son parte de ese nuevo yo de Skoda y la mirada que le aporta al Rapid es la de un coche que va en serio y sabe lo que se hace. De su perfil lo que más nos gusta es el juego de claroscuros que produce la sucesión de superficies cóncavas y convexas cruzadas por líneas de carácter muy marcadas. El mayor mérito de la zaga es conservar un ‘algo’ que siempre han tenido todas las berlinas Skoda pero desde un prisma más actual.

En definitiva, un coche moderno y que ilustra bien esas coordenadas que guían a Skoda en esta nueva etapa. Su tamaño encaja con lo que es la media de esta categoría con 4,48 metros de largo, 1,71 de ancho y 1,46 de alto, cotas suficientes para encajar en las necesidades de cualquier familia media. 

Economía de escala

Del interior tenemos que reconocer que esperábamos algo más. Volvamos al principio: “el Rapid es la primera pista de hacia dónde se dirige Skoda como fabricante” y en el habitáculo, al menos en la versión que hemos probado, hay demasiado plástico duro a mano. Sí, todo bien colocado, en su lugar, con unos mandos cómodos y sin trampa. Como buen Skoda. Pero se echa en falta ese mayor mimo por lo pequeño que sí se aprecia en el exterior. A pesar de ello no le ponemos un “necesita mejorar” hasta que no tengamos un contacto con versiones de acabado superiores.

Este interior demasiado dependiente de la economía de escala ­–es clónico del Toledo de SEAT– no le priva de la que es una de sus ventajas de entre todas las berlinas medias: su amplitud. Las plazas delanteras son muy confortables y las traseras disponen de espacio para rodillas y cabeza más que suficiente, tanto que el fabricante afirma que en estos dos puntos están entre los mejores de su segmento.

Otro poderoso argumento es el maletero. 550 litros y un formidable acceso a través de un portón que se abre hasta el infinito y más allá. Incluso a costa de la visibilidad trasera del coche, ya que al tener un portón tan grande la luneta se ha estirado muchísimo y desde el retrovisor se ve más bien poco. Un problema que se puede solucionar con un asistente de aparcamiento trasero como el que montaba esta unidad del Rapid que hemos probado en MotorEnLinea.es.

Skoda hace mucho hincapié en las soluciones inteligentes que estrena este modelo como el soporte para el chaleco de emergencia bajo el asiento del conductor, la doble cubierta para el fondo del maletero, la red opcional o el contenedor de basura en la puerta lateral. Pequeños detalles que refuerzan ese claim de la marca según el cual comprar un Skoda es hacer “una compra inteligente”.

De su comportamiento impulsado por el motor 1.2 TSI con Green Technology (que incluye Auto Start/Stop y sistema de recuperación de energía) hay que decir que el Skoda Rapid cumple al ciento por ciento lo que se espera de él y, de nuevo, elevando a la marca a un peldaño superior. Situado dentro de la gama entre el Fabia y el Octavia, esta berlina parece fijarse claramente en el espejo de su hermano mayor al decantarse por el confort. De haber algún día una carrocería hatchback del Rapid –algo que los concesionarios celebrarían– sin duda apostaría por el dinamismo.

Autor
Róber Martí
Periodista. Ha sido redactor del periódico Superdeporte así como en otros medios de especializados como Motor 2000 o Canarias Racing. Ha colaborado en Radio Marca, COPE y actualmente codirige el programa Motor en la Onda de Onda Cero Canarias.
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