En 1994, Toyota dio forma a una idea que acabaría marcando tendencia, un SUV compacto pensado para el día a día, capaz de unir espíritu aventurero y confort para el día. Así nació el RAV4, un modelo que, con el paso de los años, no solo ha sabido reinventarse, sino que se
ha consolidado como una de las piezas clave en la estrategia de la marca. Ahora, tres décadas después, el modelo se prepara para estrenar su sexta generación, con una oferta tecnológica y electrificada más avanzada. Su llegada a Canarias se prevé para mediados de este año.
Más allá de una evidente evolución en diseño, esta nueva edición también representa un importante espaldarazo a su estrategia multienergía. La gama se
articula en torno a variantes híbridas (HEV) e híbridas enchufables (PHEV) mejoradas, pensadas para responder a perfiles de uso muy distintos.
El cambio más significativo llega de la mano del nuevo RAV4 Plug-in Hybrid, que estrena una generación puesta al día del sistema híbrido enchufable. El conjunto está basado en el conocido motor de gasolina 2.5 litros, pero acompañado ahora por una batería de
22,7 kWh, con un 30% más de capacidad que la versión anterior. El resultado es una autonomía eléctrica superior a 100 km en ciclo combinado, lo que permite afrontar la mayoría de desplazamientos cotidianos como si se tratara de un vehículo eléctrico.
La otra novedad es la incorporación por primera vez a la oferta de la versión enchufable con tracción delantera de 268 CV. A esta se añade la variante con tracción total inteligente AWD-i, que eleva la cifra hasta los 304 CV. En
cuanto a la recarga, el RAV4 PHEV admite hasta 11 kW en corriente alterna, con lo que se consigue una carga completa en unas tres horas, y hasta 50 kW en corriente continua, lo que permite pasar del 0 al 80 % en aproximadamente media hora.
El Toyota RAV4 HEV también experimenta un cambio sustancial. Tras reexaminar a fondo el sistema híbrido, se ha decidido priorizar la entrega de par, ofreciendo además un uso más intensivo del motor eléctrico. Los
números respaldan esta decisión, y es que si bien el modelo ofrece una potencia revisada de 183 CV, la variante mejora en rendimiento, con un consumo homologado que se reduce hasta los 4,9 l/100 km, acompañado de unas emisiones de tan solo 112 g/km de CO2.
IMAGEN
El Toyota RAV4 da un paso adelante en el apartado estético, con una apariencia que gana en presencia y carácter. La carrocería sigue transmitiendo sensación de robustez, mientras que las
proporciones se mantienen intactas, fieles a un planteamiento que prioriza la funcionalidad, pensado para conservar intactos el espacio y la capacidad de carga.
El habitáculo es, probablemente, donde más se percibe el salto generacional. La disposición del puesto de conducción ha sido profundamente revisada. El cuadro de instrumentos se sitúa en una posición más baja, mejorando la visibilidad frontal, mientras que la consola central, donde se ubican el cargador inalámbrico, los puertos USB-
C y otras soluciones, gana en practicidad.
La pantalla multimedia central, de 12,9 pulgadas, destaca por su funcionamiento más ágil gracias a una electrónica más potente, mientras que el cuadro digital de 12,3 pulgadas ofrece información sobre navegación, asistentes a la conducción y modos de eficiencia. En las versiones enchufables, se integra información específica sobre la batería y la autonomía eléctrica.
El broche es la última evolución del paquete de asistencia Toyota Safety Sense 4.0. Sensores y cámaras más precisos permiten anticipar riesgos y actuar de forma más progresiva, reforzando la seguridad tanto en entornos urbanos como en carretera.




