Ducati Canarias anuncia la llegada a sus instalaciones de la última edición de la Ducati Monster. Esta nueva versión, si bien conserva todo el carácter del modelo original, introduce importantes novedades en cuanto a motor, el chasis y la electrónica.
El aspecto más reseñable, precisamente, atañe a su mecánica. La nueva Monster estrena un motor bicilíndrico en V con sistema de distribución variable IVT, un propulsor que no solo mejora el rendimiento, sino que también permite espaciar más las visitas al servicio técnico.
Con 111 CV a 9.000 rpm, ofrece una entrega de potencia progresiva y, sobre todo, muy aprovechable. En la práctica, esto se traduce en una respuesta equilibrada en prácticamente cualquier situación, ya que más del 80 % del par está disponible entre 4.000 y 10.000 rpm. A ello se suma la ampliación de los intervalos de revisión del juego de válvulas a 45.000 kilómetros, reduciendo así los costes a largo plazo.
Esta evolución mecánica se acompaña de un trabajo profundo en la estructura de la moto. Ducati recurre
a un bastidor monocasco en el que el propio motor asume funciones estructurales, una solución que permite reducir el peso en seco hasta los 175 kilogramos. Son cuatro menos que antes, pero más allá de esta cifra, lo importante es que gana en agilidad, facilita los cambios de dirección y resulta más accesible, ideal, por tanto, para pilotos que debutan con una naked de estilo deportivo.
Para acompañar este comportamiento, la parte ciclo se configura mediante una horquilla delantera invertida Showa de 43 mm, mientras que detrás se monta un monoamortiguador de la misma firma, ambos ajustados para ofrecer estabilidad sin comprometer el confort. El equipo de frenos, firmado por Brembo con discos delanteros de 320 mm, asegura una respuesta a la altura, apoyada además por los neumáticos Pirelli Diablo Rosso IV, que aportan un alto nivel de agarre.
La electrónica adquiere un papel especial en esta generación. Gracias a la plataforma inercial IMU de seis
ejes, el nuevo modelo integra un conjunto completo de asistencias que trabajan de forma coordinada para mejorar la seguridad. Sistemas como el control de tracción, sistema anti-caballitos, gestión del freno motor o el ABS en curva forman parte de un paquete que el piloto puede adaptar mediante los cuatro modos de conducción -Sport, Road, Urban y Wet-. Cada uno de ellos modifica la entrega de potencia y el nivel de intervención de las ayudas, permitiendo ajustar el carácter de la moto a capricho del usuario. Toda esta información se gestiona desde una pantalla TFT a color de 5 pulgadas, que además incorpora conectividad con el smartphone.
En esta nueva edición, Ducati también ha puesto el foco en la ergonomía. La posición de conducción busca ser más cómoda, con un manillar ancho y una postura natural que facilita su uso diario. El asiento, situado a 815 mm del suelo, puede reducirse hasta 775 mm mediante accesorios, ampliando así su accesibilidad a un mayor número de usuarios. En esta misma línea, la marca ofrece una versión limitada a 35 kW, apta para el permiso A2, que puede recuperar todo su potencial posteriormente.
En el plano estético, su figura muestra un estilo más depurado donde el depósito continúa siendo el principal elemento que define su identidad, acompañado por un colín compacto y un faro delantero full LED con una firma lumínica en forma de doble “C”. Los interesados podrán escoger entre dos acabados, en color Ducati Red o Iceberg White.
