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El BMW M2, ahora con tracción total

BMW M amplía la gama del M2 y lo hace con una variante inédita hasta ahora en el deportivo compacto de altas prestaciones. Por primera vez, el modelo incorporará el sistema de tracción total M xDrive, versión que llegará al mercado a finales del verano de 2026 para convivir con la configuración de propulsión trasera ya conocida.

El deportivo compacto llevaba años labrándose una merecida reputación dentro de su categoría, por lo que la llegada de esta nueva variante supone casi un paso natural, aunque eso sí,  se convierte en la evolución más significativa de su trayectoria reciente. Para ello, mantiene como punto de partida el motor de seis cilindros en línea de 3,0 litros con tecnología M TwinPower Turbo, una mecánica que desarrolla 480 CV y que se asocia de serie a la caja de cambios M Steptronic con Drivelogic. La principal novedad se encuentra en la forma en la que esa potencia se transmite al asfalto. El sistema M xDrive reparte la fuerza entre los dos ejes de forma variable, adaptando su funcionamiento a las condiciones de adherencia y al estilo de conducción.

No obstante, la incorporación de esta solución no altera en exceso el carácter que ha acompañado al modelo desde sus orígenes. En condiciones normales, el M2 sigue enviando la potencia únicamente a las ruedas posteriores. Solo cuando estas alcanzan su límite de tracción, el sistema conecta el eje delantero para aportar mayor capacidad de aceleración, estabilidad y control. El conjunto trabaja, además, en combinación con el diferencial activo M, encargado de distribuir el par entre las ruedas traseras de forma totalmente variable.

Es el usuario, en cualquier caso, quien decide cómo gestionar el comportamiento del sistema a través del menú M Setup. Entre las configuraciones disponibles figura el modo 2WD, que permite circular únicamente con propulsión trasera, o la opción de desconectar el control de estabilidad, destinada a quienes buscan una respuesta más directa y tradicional dentro de este universo.

Otra de las novedades del modelo es la incorporación de la tecnología BMW M Ignite, un sistema de combustión por precámara aplicado al motor de seis cilindros. Derivada de la competición, esta solución ha sido desarrollada para mejorar la eficiencia en condiciones de alta carga y permitir el cumplimiento de la normativa EU7, sin alterar la identidad del propulsor.

Buena parte de los beneficios de esta configuración quedan reflejados en sus prestaciones. Acelera de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos, cifra que se reduce a 3,4 segundos con el método rollout. El paso de 0 a 200 km/h se completa en 12,8 segundos, mientras que la recuperación de 80 a 120 km/h requiere 3,7 segundos. La velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 km/h, aunque puede elevarse hasta 285 km/h con el paquete M Driver.

Para gestionar eficazmente el nuevo conjunto, BMW ha dotado al M2 de un equipamiento específico. De serie incorpora llantas de 19 pulgadas en el eje delantero y 20 pulgadas en el trasero, además de frenos M Compound con pinzas fijas de seis pistones delante y pinzas de un pistón detrás. Como opción, BMW ofrecerá neumáticos de circuito para quienes busquen una configuración más enfocada al uso en trazados cerrados.

La personalización exterior contempla cinco colores metalizados, tres tonos sólidos y seis opciones BMW Individual. Entre ellas destaca la llegada, por primera vez en un M2, del color BMW Individual Borusan Turkish Blue, una tonalidad especialmente llamativa dentro de la paleta del deportivo compacto.

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