El BMW X5 alcanza su quinta generación, todo un hito si se tiene en cuenta que estamos ante la última evolución del primer SUV que BMW lanzó al mercado. Ahora, más de un cuarto de siglo después, vuelve a ser protagonista al convertirse en el primer modelo de la marca disponible con cinco tecnologías de propulsión diferentes.
La compañía atribuye de nuevo así un papel de gran relevancia a esta nueva edición, no solo incorporando las principales innovaciones desarrolladas por la marca, sino que lo acompaña con una oferta antes nunca vista. La gama contempla versiones de gasolina y diésel con tecnología híbrida ligera de 48 voltios, además de las ya conocidas variantes híbridas enchufables, a las que se suma el nuevo BMW iX5, la primera versión cien por cien eléctrica del modelo.
Esta nueva plataforma eléctrica incorpora arquitectura de 800 voltios, carga rápida, función de carga bidireccional y una batería de alta tensión que utiliza por primera vez las nuevas celdas cilíndricas desarrolladas por la marca. En la versión iX5 60 xDrive, BMW anuncia una
autonomía de hasta 845 kilómetros.
Hay una novedad más, y es que la gama se completará posteriormente con el BMW iX5 Hydrogen, que supondrá el debut del primer vehículo de producción en serie de BMW impulsado mediante pila de combustible de hidrógeno.
Estéticamente también evoluciona para adoptar un estilo que ya empieza a ser reconocible, influenciado por el diseño desarrollado para sus últimos lanzamientos donde destaca la reinterpretación de la característica parrilla BMW Iconic Glow. Esta se acompaña en esta ocasión por una nueva firma luminosa con gráficos "doble
X", recurso que aparece por primera vez en un modelo de la marca. La vista lateral mantiene las proporciones características del X5, aunque incorpora nuevos elementos como las manillas integradas que accionan la apertura eléctrica de las puertas con un simple contacto.
La oferta incluye hasta once colores exteriores y llantas de hasta 23 pulgadas. La versión M60e xDrive presentan además una configuración estética específica, mientras que los paquetes M Sport y M Sport Pro añaden diferentes elementos de carácter deportivo.
El habitáculo, por su parte, apuesta por una arquitectura despejada y un ambiente donde la digitalización gana peso. La principal novedad llega con la incorporación del sistema BMW Panoramic Vision, que proyecta información a lo
largo de la base del parabrisas, un nuevo Head-Up Display tridimensional, una pantalla central de nuevo formato y, como novedad en el X5, una pantalla opcional para el acompañante. También se introducen nuevos materiales decorativos, entre ellos superficies elaboradas en pizarra natural y cristal, una combinación que se incorpora por primera vez en un modelo de producción.
El nuevo X5 mantiene uno de los rasgos que siempre lo han distinguido dentro de su segmento, un adecuado equilibrio entre confort y
comportamiento dinámico. De serie equipa suspensión adaptativa y una distribución de pesos cercana al 50:50, mientras que opcionalmente podrá incorporar los sistemas Adaptive Chassis Control y Adaptive Chassis Control Professional, este último con estabilización activa del balanceo para las versiones eléctricas e híbridas enchufables.
La actualización también alcanza a los sistemas de asistencia a la conducción. El BMW Symbiotic Drive adapta el funcionamiento de las ayudas electrónicas al estilo de conducción del usuario y los asistentes de Nivel 2 amplían sus capacidades en diferentes escenarios de circulación.
En las versiones eléctricas, además, hace su aparición el sistema Heart of Joy, encargado de gestionar diferentes funciones dinámicas del vehículo y responsable de una nueva función denominada BMW Soft-Stop, diseñada para realizar las detenciones finales con una mayor suavidad.
