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BYD Shark, tocando todos los palos

BYD continúa ampliando su catálogo de productos poniendo la vista ahora en uno de los pocos segmentos que no había explorado hasta el momento. El nuevo Shark supone el debut de la marca en el mundo de los pick-up y lo hace siguiendo el mismo criterio que ha acompañado a la estrategia de la compañía hasta el momento, recurrir a la electrificación para ofrecer un buen puñado de caballos junto a una alta eficiencia.

En términos de concepción, la receta no dista mucho del esquema tradicional. Para ello presenta una carrocería de doble cabina, configurada para cinco ocupantes con lo que mantiene intactas las facultades que se esperan de este tipo de vehículos, como una caja de carga de 1.200 litros de volumen, una capacidad de carga útil de 790 kg y una posibilidad de remolque de hasta 2.500 kilos.

Tampoco pasará desapercibido. Y es que si bien existe un denominador común en este tipo de expresiones, la nueva pick up de BYD exhibe sus propios rasgos, con un frontal de grupos ópticos elevados y una amplia parrilla enmarcada, mientras que el perfil destaca por una batalla de 3,3 metros y unas llantas de 18 pulgadas. Sus cotas también han sido concebidas para ofrecer un buen desempeño fuera del asfalto, con un ángulo de ataque de 31 grados y uno de salida de 19,3 grados.

A bordo, sorprende descubrir que la marca haya buscado acercarse a las ambientaciones que ofrece en sus modelos SUV como argumento diferencial. Las superficies acolchadas y los asientos delanteros calefactados y ventilados son un buen ejemplo, como lo es también su ecosistema digital formado por un panel digital para la instrumentación de 10,25 pulgadas y la gran pantalla central táctil de 15,6 pulgadas. El detalle práctico se encuentra en el selector del cambio ubicado en esta ocasión en la columna de dirección.

La segunda fila de asientos también ha sido objeto de especial atención, ofreciendo cerca de 90 centímetros de espacio para las piernas y un respaldo con inclinación de 27 grados para brindar un alto nivel de confort.

Híbrido enchufable

Para su propulsión, BYD ha escogido la tecnología híbrida enchufable DMO (Dual Mode Off-road), una evolución del conocido sistema Dual Mode de BYD adaptada específicamente para vehículos todoterreno. El conjunto combina un motor de gasolina turbo de 1,5 litros y 150 CV, que trabaja principalmente como generador de electricidad, con dos motores eléctricos, uno por eje. El delantero desarrolla 231 CV y 310 Nm, mientras que el trasero aporta 204 CV y 340 Nm. La potencia total alcanza los 436 CV y el par máximo asciende a 650 Nm.

El sistema se alimenta de una batería de 32,2 kWh integrada directamente en el chasis mediante la tecnología Cell-to-Chassis (CTC), una solución que incrementa tanto la rigidez estructural como la protección del sistema eléctrico. Más del 50% de la estructura del vehículo está fabricada con acero de alta resistencia, lo que le otorga una gran rigidez torsional.

Gracias a esta configuración, el Shark puede recorrer hasta 90 kilómetros en modo completamente eléctrico. La autonomía total alcanza los 675 kilómetros, mientras que el consumo homologado se queda en 3,5 l/100 km. Incluso con la batería prácticamente descargada, la marca señala que el consumo declarado es de 9,6 l/100 km. En el apartado de recarga, la batería admite potencias de hasta 11 kW en corriente alterna, lo que permite pasar del 15 al 100% de carga en algo más de tres horas. Si se utiliza un punto de carga rápida, acepta hasta 55 kW, recuperando el nivel de la batería del 30 al 80% en apenas 21 minutos.

Prioridad a la eficiencia

El sistema Dual Mode Off-road admite distintas formas de funcionamiento. Puede desplazarse únicamente con electricidad, utilizar el motor térmico como generador para alimentar los motores eléctricos, combinar ambos sistemas cuando se demanda la máxima aceleración o recurrir directamente al motor de combustión cuando la situación lo requiere. A ello se suma un sistema inteligente de tracción total con programas específicos para arena, barro, nieve y grava, además de suspensión independiente de paralelogramo deformable en ambos ejes y control de descenso de pendientes de serie.

El equipamiento incorpora además función de carga bidireccional (V2L), ampliando así sus posibilidades tanto en el ámbito profesional como en actividades al aire libre.

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