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Vuelve Galloper

Hubo un tiempo, a mediados de los años noventa, en el que adquirir un Galloper en Canarias era hablar de lo que hoy denominamos compra inteligente. Los más jóvenes probablemente ni siquiera recuerden la marca, pero los que ya peinamos algunas canas sabemos que aquellos vehículos, una copia casi exacta de algunos de los Mitsubishi más exitosos de la época como el Montero, ofrecían prácticamente las mismas aptitudes por un precio mucho más contenido. En cierto modo, fue una de las primeras propuestas "low cost" que conquistó el Archipiélago, ganándose un hueco entre particulares y profesionales que buscaban un todoterreno robusto y económico.

Hoy se anuncia que Galloper está preparada iniciar nueva etapa, volviendo al mercado español de la mano de una compañía de capital íntegramente español, recuperando precisamente la filosofía que la hizo tan popular, vehículos auténticamente preparados para uso fuera de carretera, con una relación calidad precio competitiva.

El relanzamiento, que tendrá lugar en octubre, estará respaldado por dos modelos de chasis de largueros, un todoterreno de cinco puertas y un pick-up, orientados tanto al trabajo como al ocio. Sus nombres comerciales se conocerán en septiembre y estarán inspirados en la geografía española.

Como en sus inicios, Galloper quiere dirigirse a un público muy concreto, aquellos usuarios que todavía necesitan un vehículo capaz de desenvolverse con garantías fuera del asfalto sin tener que recurrir a modelos mucho más caros o poco efectivos para según que tareas. Agricultores, ganaderos, empresas de construcción, administraciones públicas o aficionados al 4x4 forman parte del perfil de cliente que busca la compañía.

Los nuevos modelos irán equipados con un motor de gasolina de 220 CV de origen Mitsubishi, asociado a una transmisión automática ZF de ocho velocidades con reductora, tracción integral desarrollada por BorgWarner, bloqueo del diferencial trasero, entre otras características, con la fiabilidad como principal argumento.

La red comercial iniciará su actividad con 35 concesionarios repartidos por España -no hay noticias aún sobre un distribuidor en Canarias- y el objetivo es alcanzar los 60 antes de finalizar el año. Además, contará con un centro logístico de recambios en Barcelona para agilizar el suministro de piezas, mientras que todos los vehículos dispondrán de tres años de garantía, ampliables hasta seis años o 150.000 kilómetros.

Los vehículos serán fabricados por Coronet bajo licencia de Dongfeng Zhengzhou, una plataforma con una larga trayectoria internacional y presencia en distintos mercados, un aspecto que Galloper considera fundamental para ofrecer un producto ya probado y contrastado desde su lanzamiento.

Mirando un poco más allá, la compañía también estudia la posibilidad de realizar operaciones de ensamblaje en España y trabaja en futuras versiones adaptadas a GLP y con sistemas de microhibridación desarrollados con tecnología nacional, con el objetivo de acceder a la etiqueta ECO.

A tenor de lo visto, el regreso de Galloper pasa por recuperar una fórmula que ya funcionó en su época, ofrecer auténticos todoterrenos, sencillos, resistentes y con un precio razonable. Un concepto que, al menos en Canarias, tuvo una notable aceptación.

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