Audi recupera la denominación A2 para su nuevo modelo eléctrico que hace de la eficiencia su principal argumento. El A2 e-tron, en su versión de 140 kW equipada con el paquete de eficiencia opcional, homologa un consumo de 12,8 kWh/100 km, una cifra que lo sitúa como el vehículo más eficiente desarrollado hasta la fecha por la marca de los cuatro aros. Para conseguir este resultado, Audi ha trabajado sobre tres pilares fundamentales, la aerodinámica, el sistema de propulsión y la gestión energética de la batería. Se estima que con esta configuración, la autonomía supere los 600 kilómetros.
Uno de los aspectos que más influye en el consumo es la resistencia al aire. El nuevo A2 e-tron presenta un coeficiente aerodinámico (Cx) de 0,24. Según la marca, esta optimización permite reducir el consumo hasta en 0,9 kWh/100 km respecto a una versión equivalente sin estas mejoras específicas.
La carrocería, por su parte, adopta una silueta diseñada para favorecer el flujo del aire. A ello se suman elementos como las air curtains en el paragolpes delantero, reductores de separación específicos en los pasos de rueda y una toma activa de aire para la refrigeración que permanece cerrada durante la conducción habitual y solo se abre cuando las necesidades del sistema lo requieren.
La mecánica también ha sido desarrollada con el objetivo de minimizar las pérdidas energéticas. El motor síncrono de excitación permanente incorpora una nueva electrónica de potencia con semiconductores de carburo de silicio, capaces de reducir las pérdidas de conmutación frente a la tecnología convencional.
Asimismo, el motor eléctrico emplea laminaciones magnéticas más finas y un nuevo diseño del bobinado del estator que mejora el rendimiento en los regímenes de funcionamiento más habituales. La transmisión también recibe un aceite de baja fricción y una relación final de 10,2:1 que disminuye el régimen de giro del motor en circulación por carretera, contribuyendo a rebajar el consumo.
Otro de los elementos clave del A2 e-tron es su batería de fosfato de hierro y litio (LFP), con una capacidad de 61 kWh. Audi utiliza una arquitectura "cell-to-pack", que integra directamente las celdas en la carcasa de la batería para aprovechar mejor el espacio disponible.
La tecnología LFP prescinde de tierras raras, ofrece una elevada estabilidad a lo largo del tiempo y permite realizar recargas completas de forma habitual sin afectar significativamente a su durabilidad. Además, mantiene una tensión de funcionamiento estable incluso cuando disminuye el nivel de carga, favoreciendo una entrega de potencia constante.
La eficiencia del sistema también depende de la gestión electrónica. El A2 e-tron incorpora un algoritmo específico para este tipo de baterías que supervisa de forma continua su estado de carga y de salud, mientras que una estrategia de refrigeración adaptada mejora el rendimiento durante las recargas en corriente alterna mediante wallbox, alcanzando una eficiencia de carga del 89,6 %.
El compacto eléctrico incorpora además funciones de carga bidireccional. La tecnología Vehicle-to-Load (V2L) permite suministrar energía a dispositivos eléctricos externos directamente desde la batería del vehículo, mientras que la función Vehicle-to-Home (V2H) posibilita utilizar el automóvil como sistema de almacenamiento energético para una vivienda compatible.
