El nuevo Audi A5 e-hybrid, disponible para pedidos en Canarias a partir de abril tanto en versión familiar Avant como sedán, reescribe la historia reciente de la berlina de gama media al integrar nuevas versiones híbridas enchufables que conjugan de forma más efectiva los principios de rendimiento, eficiencia y versatilidad de uso.
En el centro de la ecuación se encuentra su nueva configuración en la que se combina un motor de combustión 2.0 TFSI de 185 kW (252 CV) con un motor eléctrico capaz de entregar hasta 105 kW. El sistema está disponible en dos niveles de potencia total, 220 kW (299 CV) y 270 kW (367 CV), ambos con tracción total quattro. Esta asociación mantiene un enfoque claro en la economía de consumo, pero respetando el principio de deportividad inherente a la marca y que le permite, valga como muestra, acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 5,1 segundos, o alcanzar los 250 km/h de velocidad máxima.
Un elemento clave del sistema es la nueva batería de alto voltaje, ubicada en la parte trasera del vehículo. Su capacidad aumenta hasta los 25,9 kWh brutos (20,7 kWh netos), lo que representa un incremento del 45% respecto a la generación anterior. Este avance permite alcanzar una autonomía eléctrica de hasta 110 kilómetros, más que suficiente para cubrir la mayoría de los trayectos urbanos sin necesidad de activar el motor térmico. Además, la carga completa de la batería mediante corriente alterna (AC) se realiza ahora en solo 2,5 horas gracias a la potencia de carga aumentada a 11 kW.
La recuperación de energía es otro de los pilares del sistema híbrido. En las fases de desaceleración o frenado, el motor eléctrico actúa como generador y puede recuperar hasta 88 kW de energía. Un gran porcentaje de las frenadas en condiciones de tráfico urbano se podrían cubrir sin intervención de los frenos hidráulicos, lo que contribuye a alargar la autonomía, sino también a disminuir el desgaste de estos componentes. Este proceso se regula de manera inteligente a través del sistema de frenado regenerativo (iBRS), que desacopla el pedal del freno del circuito hidráulico, manteniendo una sensación natural durante la conducción.
También los conductores pueden ajustar manualmente el nivel de regeneración de energía mediante las levas del volante en el modo EV. Este modo se prioriza siempre que sea posible, con el que el usuario puede circular a una velocidad máxima de hasta 140 km/h. El motor térmico solo se activa cuando se desactiva el modo EV, se selecciona el programa deportivo S, se inicia una guía de ruta o se exige una aceleración repentina.
Por su parte, el modo híbrido gestiona de forma automática la interacción entre ambos motores, con el objetivo de conservar energía eléctrica para cuando sea realmente necesario. La estrategia de funcionamiento tiene en cuenta factores como la orografía de la ruta, el tráfico y los límites de velocidad. Esta planificación inteligente se apoya en el Asistente de Eficiencia Predictiva (PEA), que ajusta la recuperación anticipándose a las condiciones de la vía.
El sistema permite además definir un nivel objetivo de carga de la batería. Si el conductor desea reservar energía para más adelante, el coche mantendrá o recargará la batería según las condiciones. Esta función resulta especialmente útil en desplazamientos largos, donde se quiera preservar autonomía eléctrica para zonas de bajas emisiones o tramos donde no existan puntos de recarga cercanos.
Para preservar la eficiencia global del sistema, Audi ha limitado la recarga activa por parte del motor térmico únicamente a velocidades superiores a 65 km/h. En conducción urbana o con tráfico denso, la batería se mantiene sin intervención del motor de combustión, favoreciendo un funcionamiento más limpio. Durante la conducción, la batería puede recargarse hasta un 75%, aunque, eso sí, para alcanzar su capacidad total se requiere una fuente de energía externa.