La llegada del Kia EV3 ha sacudido el mercado. Su exitoso estreno en la España peninsular, al situarse como el coche eléctrico más vendido en el inicio de este año, ha hecho que nada más desembarcar en las islas, se haya generado un gran interés por conocer sus credenciales y descubrir las claves que han contribuido a su rápido ascenso. En cualquier caso, ya sea por la originalidad de su diseño, por su variada propuesta en cuanto a motorizaciones o por las expectativas en términos de equipamiento, lo que está claro es que con el EV3, disponible en las islas desde 27.475 euros, Kia ha apretado el acelerador en cuanto a su ofensiva eléctrica.
Si bien es verdad que no somos muy amantes de los estilos disruptivos, hay que reconocer que el nuevo SUV compacto tiene algo especial que engancha. Siempre se dice que el atractivo es algo subjetivo, no obstante, muchos coinciden en catalogarlo, cuanto menos, de interesante. Transmite personalidad y su silueta, aunque compacta, impone más de los que sugieren sus 4,30 metros de longitud.
El estilo está claramente inspirado en su hermano mayor el EV9, adaptado a un tamaño más práctico y popular. Se ve su influencia en la mirada, con los faros verticales colocados en los extremos del frontal y la singular firma lumínica de LEDs. También en la representación de sus formas poligonales y los pliegues sutilmente marcadas, e incluso en el efecto flotante del techo y el original diseño bicolor de las exclusivas llantas de 19 pulgadas de nuestra unidad de prueba en versión GT Line. Será por la novedad, pero sus líneas rompedoras ataviadas con el color Aventurine Green hicieron que en ningún caso el SUV pasara desapercibido.
CONECTADO
Sentado al volante, sorprende el espacio, la luminosidad y la sencillez funcional. La organización está muy bien resuelta. Kia se ha decantado por una configuración que equilibra confort y sostenibilidad, con materiales que no comprometen la sensación de calidad.
En el salpicadero, el protagonista es el panel continuo en el que se alojan tanto la instrumentación digital como el sistema de infoentretenimiento. Todo está bien integrado, si bien la información correspondiente al climatizador, en el centro, queda parcialmente oculta tras el arco del volante. El manejo es muy sencillo al minimizar el uso de los botones físicos y los que hay están muy bien escogidos. Los primeros, coronando la columna central, ofrecen acceso directo a las principales funciones del menú. Debajo, alineado con los difusores de aire, el control de volumen, y a continuación los interruptores independientes para la climatización. Destacaría uno más, está alojado en la sección inferior del volante multifunción y corresponde al selector de los modos de conducción. El usuario puede así escoger entre los distintos programas disponibles de forma más sencilla y sin distracción.
La consola central flotante queda prácticamente libre, incluso el mando para los cambios de marcha, que como curiosidad acoge también el botón de puesta en marcha y apagado del vehículo, se ha trasladado detrás del volante. La consola cuenta con una bandeja deslizante que libera un práctico espacio portaobjetos, presidido por un panel para varios conectores USB-C y auxiliar, y una bandeja de carga para el teléfono móvil.
La versión GT Line añade algunos otros extras interesantes como asientos con ajuste eléctrico y calefactables, techo solar panorámico, iluminación ambiental configurable, head-up display con realidad aumentada y sistema de sonido Harman Kardon.
Kia introduce además dos avances tecnológicos clave. El primero, primicia en Kia, es el asistente de inteligencia artificial con el que se puede mantener una conversación natural, casi como si llevaras a un acompañante. Es práctico en muchos sentidos, permite ordenar algunas funciones del vehículo como bajar las ventanillas o ajustar el climatizador, pero también interactuaciones de mayor calado como preguntarle por el mejor restaurante italiano de la zona o el punto de recarga más cercano. El segundo es la llave digital que permite acceder y arrancar el coche a través del teléfono móvil, e incluso compartir el acceso con otros usuarios de forma segura.
TODO SUAVIDAD
La conducción del Kia EV3 es la que uno espera de un buen eléctrico. El sistema propulsor rinde 204 CV (150 kW) y puede desarrollar un par máximo de 283 Nm. Aun así, no busca la deportividad, ni es un vehículo radical, su respuesta si bien es inmediata se muestra bastante lineal, transmitiendo control lo que no quiere decir que no se pueda disfrutar de una conducción ágil cuando se nos antoje.
El motor está alimentado por una batería de 81,4 kWh. Tal como indica la instrumentación, y al 99% de carga, la distancia que se puede recorrer con una sola carga es de 557 kilómetros, palabras mayores. Tras varios días de uso en condiciones reales circulando por todo tipo de vías, el consumo promedio fue de 15,4 kW/100 km.
Ello es en parte gracias también a las ventajas del sistema de regeneración y el uso de las levas situadas detrás del volante. Con ellas se puede realizar una excelente gestión de la energía, ajustando el nivel de recuperación e incluso con habilidad, conducir con un solo pedal, intentando anticipar las situaciones del tráfico diario. Tampoco hay que preocuparse por las maniobras complicadas, el asistente de estacionamiento y las cámaras 360º ofrecen una visión clara del entorno del vehículo lo que facilita muchísimo la tarea incluso en plazas de aparcamiento muy ajustadas.
Y es que la seguridad también está muy presente. Dispone de todas las ayudas habituales a las que se añaden el asistente de colisión avanzado o funciones de conducción semiautónoma, además del control vectorial de par que hace que el vehículo se muestre bastante equilibrado.